A lo largo de la historia del cine algunos géneros que supieron ser exitosos en un momento, ahora son acreedores de un desprestigio otorgado por el público. Incluso, en algunos casos, dado por la misma historia del cine.  Entre estos géneros podemos encontrar al Terror, a la Ciencia Ficción y a la Fantasía, géneros siempre tratados como menores ya sea por su desprendimiento narrativo a querer contar una historia pegada a los cánones de la realidad. Se cuestiona el signo, pero no el significante. U otros géneros como la Comedia o el Melodrama que también fueron desplazados a un rincón por órdenes de una entidad que muy pocas veces sabe cómo leer correctamente una imagen. En estos casos los causantes son diferentes.

La Comedia sufrió un prejuicio por el mal uso que le dan hoy en día a las películas o la mala lectura sobre el género. Muchas películas contemporáneas a las que llamamos Comedias no son más que productos vacíos y básicos carentes de una profundidad y que solo buscan el efecto de una risa inmediata. En la Argentina (para tomar un ejemplo que se produce a nivel global), lamentablemente, cuando nos referimos a Comedias se pronuncian títulos que no son más que un rejunte de chistes malos. Películas, siendo generoso adjudicándole ese término, como “Socios por Accidente” o las cuales ensamblan su cast actoral reuniendo a personas Trending Topic del momento. Productos donde el valor del plano o del tema son olvidados para dar rienda suelta a una fila de chistes sobre pedos, travestimo, homosexualidad y así podría seguir marcando una infinidad de chistes sacados del medioevo donde si causaban gracia.

Este rejunte de malos chistes audiovisuales nos hace olvidar que las Comedias pueden ser profundas y causar gracia a la misma vez que pueden ser críticas o enternecedoras. “Felicidades”, película del 2000 de Lucho Bender, te hace perder el aire de la risa cuando al personaje de Gastón Pauls lo llaman para ser testigo en la entradera a una casa. Pauls es testigo al igual de nosotros cuando los policías, uno interpretado por Cacho Castaña, empiezan a robarse cosas y probarse ropa de la casa. La risa es causada por las acciones y los diálogos uno se muere de risa mientras es testigo de la crítica a las fuerzas de policía y a su corrupción. “Un novio para mi mujer” (2008) de Juan Taratuto es icónica en el imaginario colectivo argentino por sus diálogos vivaces y la representación de las vivencias de una pareja promedio porteña. Nos causa gracia saber cuántos de sagitario hay en el cuarto no solo porque es un dialogo acompañado por una actuación y un tono concordante sino porque es una vivencia que pasamos todos. Es una crítica a como el saber de qué signo es alguien es importante en la sociedad y en las relaciones posmodernas.

Las dos películas mencionadas anteriormente saben ser graciosas al igual que enternecernos o dejarnos algún mensaje. Sentimos un alivio y una tristeza cuando en “Felicidades” Pauls se puede ir a su casa, pero lleva como único regalo un objeto de la casa. Podemos respirar aliviados cuando vemos en “Un novio para mi mujer” como La Tana y El Tenso se dan entre ellos otra oportunidad. El gesto y reencuentro amoroso en brindarle la mitad del pebete al otro se iguala a lo mío es tuyo y lo tuyo es mío del matrimonio.

El Romántico y el Melodrama son géneros que cabe aclarar que si bien en cierto punto están íntimamente relacionados son distintos el uno del otro. Estas distinciones varían dependiendo a los autores que uno lea. El desprestigio en estos casos esta acarreado capaz por alguna de las excusas más inoperantes que se pueden escuchar. La frase son películas de mujer no solo es una frase recurrente sino también un desenmascaramiento del machismo en estado puro.  Como si fueran malas esas películas porque su público cotidiano son mujeres o porque cuentan historias de amor. Se olvidan que grandes películas como “Fa yeung nin wa” de Wong Kar-wai o “Der Himmel über Berlin” de Wim Wenders o “Casablanca” de Michael Curtiz son a priori historias de amor.

El Melodrama en la contemporaneidad sufre el mismo menosprecio y por las mismas razones. En mi caso particular considero al Melodrama como uno de mis géneros favoritos, para no decir el género. Pero no según la concepción teórica de grandes autores como Brooks, Link o Cavell, las cuales dicho sea de paso considero acertadas y comparto. En particular me gusta el Melodrama por el valor emocional que tiene, capaz un poco acarreado por una filosofía sobre el amor que mantengo. Me gusta el Melodrama por narrar la historia de un amor que no es posible en ningún sentido y en ningún universo, pero por el cual se lucha y se consigue un aproximamiento a la definición de aquella palabra: amor.

Esa filosofía sobre el amor que mantengo se basa en que el amor a veces se representa en la aceptación de que no hay que estar juntos. El máximo gesto de amor se encuentra en esa acción de poner la felicidad del otro por sobre la de uno y por sobre la de una unión de las dos partes. Es decir: te amo mucho, pero sé que no sos feliz conmigo ni es lo mejor y como te amo mucho prefiero que seas feliz, aunque eso signifique no estar juntos. Aquella acción guarda en si un sentimiento enorme donde se puede ver capaz la representación más acercada del concepto de amor.

Es Rick diciéndole a Ilsa que tome el avión en “Cablanca”. Prefiero que vos estés a salvo, nos queda Paris. (Obviamente hay toda una lectura a la vez patriótica del ser por la nación que es totalmente válida en todos sentidos, pero en el plano afectivo tiene más valor el sentimiento de amor por el otro). Es Alvy armando una obra de teatro sobre su relación con Annie en “Annie Hall”. Es Georges terminando con la vida de Anne en “Amour”. Acciones y representaciones que revelan el plano afectivo del género y que sacan a luz un hermoso sentimentalismo propio del género.

Podría analizar en cualquiera de estas películas como funciona este sema y como lo tratan en sus puestas en escenas, pero haré hincapié en dos películas en “Jack et la mécanique du coeur” (2013) de Stéphane Berla y Mathias Malzieu, y en la maravillosa “City Lights” (1931) de, uno de los mayores cineastas y autores de la historia, Charles Chaplin. La elección de estas películas se debe un poco a mi gusto personal, las considero dos películas fascinantes; un poco por capricho, en los últimos días las estuve repensando mucho a ambas y tenía ciertas ganas de aclarar los temas; y porque las secuencias finales de ambas películas son el punto máximo del plano afectivo. Después de la revelación de aquel sentimiento no queda más que terminar la película, el sentimiento y las acciones como materiales llegan a su límite y no queda más que hacer ni mostrar.

Jack et la mécanique du coeur

“Jack et la mécanique du coeur” es una película animada francesa del 2013. La película se sitúa en Escocia, en 1874, donde Jack nace en el día más frío de la historia. Debido al frío extremo, su corazón deja de latir. La partera responsable en Edimburgo encuentra una manera de salvarlo reemplazando su corazón con un reloj. Entonces vive y permanece bajo el cuidado protector de la partera. Pero no debe enojarse ni emocionarse porque eso pone en peligro su vida al hacer que su reloj deje de funcionar. Peor que eso, cuando crezca, tendrá que enfrentar el hecho de que no puede enamorarse porque eso podría detener su delicado corazón. A priori esta sinapsis ya marca el género y el tono de la película, una historia de amor imposible hecha y derecha. A partir de este punta pie uno mismo puede imaginar cómo va a seguir la historia, el personaje en su juventud se enamora de una joven con voluptuosos anteojos. Debido a esto está al borde de la muerte, pero se recupera. En un mejor estado la busca para declarar su amor, aunque esto vaya en contra de todo mandamiento, lamentablemente no la encuentra, la jovencita desapareció. Jack crece y vemos como es apartado de la sociedad por su problema de corazón, en todos los sentidos. Tras un accidente escolar que posteriormente involucra a la policía, Jack debe huir. Así es como emprende un viaje de autodescubrimiento, donde se va a topar con distintos personajes como Jack el destripador y Méliès, un guiño al nacimiento del cine como divertimento de carnaval. Jack y Méliès van a pasar un tiempo en el circo y es ahí donde por azar del destino Jack encuentra a la joven que amo en su infancia, Acacia.

Ahora, la historia no opta por un final feliz donde ambos logran amarse y superar todas las barreras. Por una serie de desdichas Jack tiene que volver con su partera ya que es la única que puede arreglar su corazón, nos enteramos que ella está muerta y solo nos queda pensar en que ese es el final de nuestro personaje. Por suerte y como último vestigio de positivismo y esperanza, Acacia tiene una llave para poder abrir el corazón de Jack y arreglarlo, pero Acacia no está con Jack y por lo tanto tardará en llegar a ayudarlo. Esta nevando, Jack débil mira la tumba de su partera. Se cae y se recuesta en ella. La lápida es ahora la partera, la madre que lo acurruca, lo sujetó de bebé y lo sujeta en la muerte. Acacia llega a tiempo y corre para ayudarlo. Jack la mira le agarra la mano, le saca la llave y la tire lejos. Jack la besa.

Esta última secuencia de la película es en efecto un claro ejemplo de la concepción de amor que quiero explicar. Jack sabe que no va a poder amarla nunca por su problema de corazón, pero como la ama tanto quiere pasar un último segundo con ella. Un último segundo que se explaya con un beso, con una cámara moviéndose de felicidad registrando cada lugar de aquellos dos cuerpos amándose en el espacio blanco por la nieve. Un último beso de amor, un beso que dice no puedo amarte en el futuro por eso prefiero morirme amándote ahora. La cámara se va deteniendo de a poco, Jack no tiene el mismo aspecto de antes, los copos de nieve están suspendidos en el aire, no caen.

Jack se separa de Acacia y nos damos cuenta de que el tiempo se detuvo. El tiempo diegético de los sucesos narrativos se detuvo, no así el tiempo virtual solo perceptible por Jack. Que se haya detenido el tiempo no es más que una desmarca de que en realidad se detuvo el tiempo de Jack, su corazón se detuvo, una linda metáfora perceptible para todo espectador sin depender de su edad. Jack mira y acaricia la cara de Acacia por una última vez, la lápida en fuera de foco en el fondo los separa a ambos en el plano, la muerte vuelve a verse. Jack se separa, se sube a la lápida y empieza a escalar por los copos de nieve hacia el cielo. La muerte representada en acción pura. El último plano es un cenital donde tomamos la posición del cielo, Jack escala y sale del cuadro. Jack ya se reunió con su partera. Por unos segundos vemos los copos que siguen detenidos y termina la película, el más allá esta película no lo puede representar y opta por terminar. Los copos de nieve vuelven a caer, el tiempo diegético volvió a su normalidad, pero sin nuestro querido Jack.

City Lights

La obra magna de Chaplin por excelencia se estrenó en 1931 y es “City Lights”. Algunos otros dirán que su obra maestra es “Modern Times” o “The Great Dictator” y otros olvidaran capaz otros films magníficos y también dignos de ese puesto como “The Circus” o “The Gold Rush”. En particular “City Lights” es mi favorito por lejos y así también Chaplin el cineasta por excelencia. Lamentablemente menospreciado por su posición como cómico en los primeros años del cine, pero sin duda al día de hoy y analizando su obra uno puede decir que era más que un cómico. Sus films están llenos de críticas sociales. “Modern Times” es una mirada a la revolución industrial; “The Great Dictator” una crítica hermosamente absurda al nazismo; “The Gold Rush”, capaz con uno de los finales más tristes de la historia del cine, hablaba sobre la avaricia en la época del oro. Chaplin era un gran cineasta como ninguno, con una puesta en escena minimalista y simple, puros planos fijos y generales lograba llegar al corazón del espectador, sabía el momento justo donde poner un primer plano para lograr un plano afectivo y así llegar a lo más profundo del espectador. En palabras de Tarkovsky: “Sus personajes, cuando se observan en estasis, no son tan diferentes, igualmente perdidos en un mundo que se siente ajeno a ellos, buscando respuestas mientras la cámara busca un significado más alto.”

La película nos narra la historia de un vagabundo de ojos húmedos y sus peripecias, junto a un millonario alcohólico y depresivo, para acumular dinero para pagarle un tratamiento médico a una florista ciega de la cual se enamoró. La película sabe mezclar a la perfección gags cómicos y situaciones dramáticas, logra que estos gags no solo causen risa sino que también sirvan como secuencias que hacen avanzar la narración. Tras muchos intentos fallidos de conseguir dinero como, por ejemplo, una lucha de boxeo (una de las secuencias más icónicas y graciosas), el vagabundo logra conseguir el dinero para la operación y la florista recupera su vista.

Es nuevamente sobre el final que nos vamos a dar cuenta de la concepción de amor que planteamos. Sobre el final y tras conseguir todo el dinero, el vagabundo se lo lleva a la florista a la casa donde ambos estaban conviviendo. Empiezan a variar a simple vista el tamaño de los planos, el general es abandonado por planos más medios. El vagabundo le da el dinero y luego se va, la florista le preguntara ¿volverás?, el vagabundo con una sonrisa triste afirma y se va. La película corta y funde a negro, la elipsis se presenta. Una elipsis que contiene todo el amor, el vagabundo decide irse porque la ama y sabe que no la florista en su extrema belleza y bondad no aceptaría estar con un simple vagabundo. Toda la película es un gesto de amor, la ayuda porque la ama sin buscar algo a cambio y la abandona porque la ama y porque ella ya va a estar bien y va a poder ser feliz.

Al final de la película, el vagabundo se reencuentra con la florista, ahora no es ciega. La florista al principio se burla junto a sus colegas, el vagabundo la observa recordando su amor. El vagabundo se aleja actuando de la misma forma que lo hizo anteriormente, la florista en un gesto de bondad lo sigue y le da una flor. Al agarrarle la mano la florista reconoce que aquel vagabundo que era objeto de burla fue y ¿es? Quien la ayudó y amó. Es el tacto quien reconoce al amor verdadero no la mirada, el tacto pensado como aquello que nos toca el corazón. Los primeros planos afectivos son los que nos llenan el corazón y los ojos de lágrimas, el amor del vagabundo es reconocido pero la diferencia social se impone y la película termina. Si llegaron a estar juntos o no, no lo podemos saber, pero si podemos reconocer el amor del vagabundo que es explícito con la elipsis y su huida. El vagabundo hizo todo por amor, incluso el abandono es un gesto de amor.

Con estos ejemplos traté de trazar un concepto de amor que rige mi vida y como se plasma en la puesta en escena de algunas películas. Seguramente la concepción de aquel sentimiento y el análisis de los finales de estas películas varíe según la lectura crítica y semiótica de cada uno que las mire y las piense. Pero como ya dije hay un poco de capricho y amor hacia estas películas, hacia este género y hacia estas historias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s