“Riget”
Director: Lars von Trier
Guion: Lars von Trier
Año: 1994
Más allá del éxito internacional alcanzado por The Kingdom (Riget), la serie escrita y dirigida por Lars von Trier, hay algo muy cultural y específico inherente en el texto sobre la experiencia de vida en Dinamarca. Esto está marcado a lo largo de la serie y de diferentes maneras. Primariamente, el nombre del hospital en el que se basa la serie es Rigshospitalet, un hospital real en Copenhagen. Von Trier bastardea el nombre cambiándolo por Riget hospital, es decir, toma el apodo del hospital para hacer una referencia satírica. En este cambio se produce un juego lingüístico ya que Riget, que lo podemos traducir como reino, puede ser asociado con la denominación histórica de la nación de Dinamarca, pero también con la creencia popular y cultural de la tierra de los muertos. La secuencia de títulos se detiene en este significado dual creando un backstory mitológico sobre la tierra en la cual fue construido el hospital y, que a su vez, está inserta en la historia popular de Copenhagen. The Kingdom es un microcosmos del estado. Administradores, científicos, médicos y físicos de renombre pertenecen a una logia masónica llamada Hijos del reino, en la cual conspiran con el objetivo de hacer avanzar sus carreras.
Von Trier mezcla la historia de fantasmas, el misterio, la telenovela médica, la comedia negra y el splatter film, y lo explota con géneros menores y los más conocidos clichés del cine de horror. La serie va del horror al humor negro y al melodrama en pocos minutos. Es un juego de géneros donde el cambio, incluso de tono, puede estar doblando un pasillo. El hospital, y la serie, esta repleta de víctimas de mala praxis, exorcismos, nacimientos monstruosos y reuniones de oficina. En The Kingdom hay una epidemia hilarante de mala dirección idealista que infectó cada esquina y cada espacio. Los científicos y médicos usan la razón y la tecnología de vanguardia en busca de objetivos totalmente absurdos y que muchas veces ignoran o matan a sus pacientes, e incluso a ellos mismos.
Como microcosmos, la serie sugiere que la medicina bajo el moderno estado de bienestar perdió contacto con su propia misión: trabajar por el bien común. El conflicto central se desarrolla como una competencia de discursos. Por un lado tenemos la medicina global moderna y por el otro, los discursos marginalizados sobre las creencias populares. A su vez, ambos discursos se materializan, tenemos el espiritismo de Drusse y el racionalismo, la vigilancia y la regulación de Helmer. La construcción del hospital no se basa, ni tiene como eje, la expansión del conocimiento ni la disposición para la disección de cuerpos. El espacio del hospital, al igual que su jerarquía, corresponde más a un mapa del cuerpo y a una clasificación de enfermedades y tratamientos. Los niveles superiores están designados para la racionalidad, lo que contrasta con los niveles inferiores de la irracionalidad y las profundidades turbias del reino. The Kingdom también está pensado como un sujeto Freudiano/Junguiano con un inconsciente colectivo representado en los archivos y en el barro que se encuentra debajo de su pasado pagano y folclórico.

Glen Creeber va más allá en su texto: Surveying The Kingdom: Explorations of Medicine, Memory and Modernity in Lars von Trier’s The Kingdom. El autor boceta un modelo topográfico de la organización espacial del hospital como metáfora de un tipo de inconsciente nacional arraigado en la memoria de practicas culturales, espirituales y mitológicas, que se oponen al discurso racional de la identidad europea contemporánea. Por lo tanto, The Kingdom representa y disecciona un inconsciente nacional, explorando los roles de la memoria cultural en la construcción tanto de la identidad personal como nacional. Creeber construye un interesante análisis sobre el sentido de crisis que existe en ambos niveles, nacional y personal, en el posmodernismo. La serie expone el descontento de la sociedad danesa sobre el estado de bienestar y las políticas nacientes a partir del debate alrededor de la Unión Europea. Los fantasmas que von Trier inserta en la narrativa actúan como metáfora de la necesidad de hacerle frente a los antecedentes históricos del contexto actual. Para señalar en que medida aparece inscripta la identidad nacional y como, discursivamente, es sostenida y vigilada.
La primer temporada aborda traumas y delitos reprimidos de la historia que reflejan la situación actual. La cultura danesa amenazada por dificultades económicas, la entrada a la Unión Europea y la globalización. Helmer personifica una mirada materialista opuesta a la ética del estado de bienestar danes. Esta primer parte finaliza con el nacimiento del Pequeño Hermano, quien va a ser el espectáculo central de la segunda temporada, un infante monstruosamente grande. Pequeño Hermano es un hombre completamente articulado que crece para morir, en él se articula la muerte como proceso natural. Esto también refiere a una vieja versión del grotesco, una mirada medieval/folclórica en la cual el monstruo es sagrado. Si bien estos cuerpos pueden delatar un origen demoníaco, en el grotesco son bendecidos con visiones especiales. Lars von Trier hace de lo monstruoso del cuerpo la fuente de lo sublime. El ejemplo más claro se encuentra en las predicciones y parábolas de los personajes que lavan los platos.
Pero este no es el único debate al que el director le presta atención. La serie se interesa en el debate alrededor de la hegemonía cultural asociada a la televisión europea y al cine en el contexto industrial y global. La “televisión de calidad” es asociada a paradigmas de gustos y valores culturales provenientes de las burguesías, que poseen un cierto argumento de hegemonía cultural validado por la propia formación. The Kingdom puede ser leída como una “serie de calidad” que trabaja sobre la telenovela médica, el grotesco y diversos elementos de la cultura popular. En el contexto de la globalización del cine y volviendo sobre estilos más populares, von Trier encuentra una manera de explotar las demandas que aseguran que aparezca un mundo más amplio que el cine mainstream norteamericano. La forma híbrida de la serie parece empezar a articular algunas preocupaciones sobre la cultura estadounidense imperialista, que más adelante Lars von Trier trabaja de manera más autoconsciente.
Bibliografía:
Creeber, Glen. “Surveying The Kingdom: Explorations of Medicine, Memory and Modernity in Lars von Trier’s The Kingdom (1994).” European Journal of Cultural Studies 5.4 (2002): 387–407.
