“Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles”
Director: Chantal Akerman
Guion: Chantal Akerman
Año: 1976
La lista de las 100 mejores películas de Sight & Sound es cuestionable por muchos motivos: falta de películas latinoamericanas, omisión de grandes autores, incorporación de películas que tienen menos de 10 años, etc. De igual manera, es importante señalar, y destacar, que la película que se encuentra en el primer puesto es Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles de Chantal Akerman. Pero ¿por qué es importante señalarlo? Por el simple hecho de que es una película donde la estructura narrativa de la repetición y de la monotonía se imponen sobre la narrativa clásica. Se impone una puesta en escena que se aleja de la lógica del cine clásico, algo que muchos críticos y pensadores conservadores critican. Si bien la lista es cuestionable, este primer puesto muestra un futuro prometedor donde las narrativas que experimentan y juegan con sus materiales, en términos de Adorno, encuentran por fin reconocimiento universal.
Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles es un riguroso trabajo sobre el balance. Un balance que es resultado de la precisión de la estructura de la película y de la quietud e inercia de la diégesis. El estilo minimalista e hiperrealista de Akerman es resultado de este equilibrio.
La estructura narrativa descansa sobre una relación equivalente, tanto formal como dramática, de eventos mayores y menores. Akerman usa el tiempo real y una posición de cámara frontal para representar acciones que suelen ser elipsadas u olvidades en la mayoría de las películas convencionales y clásicas. Se nos muestran sucesos que no estamos acostumbrados a ver. Se nos muestra como un personaje cocina, come, lava los platos, se baña, arma su cama, ordena la casa, prende y apaga las luces, etc. Observamos a Jeanne siguiendo meticulosamente sus rutinas y matando el tiempo. Es importante destacar que seguimos las acciones de manera completa y cuando no es así, el gesto de repetición natural de Jeanne sugiere su finalización.
Este trabajo sobre la repetición y el balance nos termina transmitiendo la experiencia de alienación del personaje. Roger Koza retoma la idea de cine de poesía de Pasolini para argumentar que la experiencia de alienación del personaje está
[…] controlada y matizada por el conjunto de rituales domésticos, elevan la perturbación espiritual de la protagonista por encima del argumento, de lo que se predica una estética laboriosa capaz de transformar, por ejemplo, la limpieza de una cocina en un concierto sonoro que plasma el horror y el tedio de la vida ordinaria. [1]
A su vez, la fotografía de Babette Mangolte logra un efecto claustrofobico que complementa la narrativa. La cámara sirve como un ojo objetivo enmarcando al personaje principal en planos medios o completos negándonos así un acceso íntimo más privilegiado.
Hay algo gratificante en la repeticion para algunos espectadores y cineastas. Nos obliga a detenernos en una idea cada vez que volvemos sobre ella. En Jeanne Dielman… vemos a la protagonista durante tres días y somos testigos de la presión que siente y que se vuelve cada vez más pesada y difícil. Se la ve cocinar, yendo a la carnicería, preparar la mesa, hablar con su hijo, entrar con hombres a la habitación; y uno, a la vez, nunca está seguro de lo que está pasando. Es así como la repetición se vuelve una forma de violencia. A medida que se la ve hacer estas tareas diarias, una y otra y otra vez, se siente su necesidad de supervivencia y el costo de ser madre.
En la película de Akerman hay una constante negación de la mirada. En las escenas de la cena, en las que Jeanne pone la mesa, sirve y come en silencio con su hijo (el único sustituto del amor en toda la película), ella es prácticamente desapercibida por él. En la escena en la que menciona una visión idealizada del amor romántico, Jeanne se encuentra parada en la oscuridad, al fondo del encuadre, de nuevo, oscurecida. Estas escenas subrayan la ausencia de mirada. Hay espejos pero Jeanne se refleja en ellos solo dos veces: mientras se viste antes del sexo, y luego mientras se viste después del acto. En esta última escena, Jeanne mira hacia abajo.
Los procedimientos de puesta en escena y de montaje responden a la misma lógica y a los mismos movimientos de Jeanne. Por lo tanto, cualquier disrupción en el sistema del personaje puede ser representado en el montaje. Como la totalidad del film es en interiores aparece la posiblidad de mantener, a través del encuadre, la idea de orden. Las paredes de las habitaciones en las que Jeanne se mueve, aunque ella no este presente, funcionan como referencias espaciales para localizarla y encuadrarla. Al mismo tiempo, Akerman enfatiza la perspectiva renacentista a través del uso de la simetría y la altura baja de cámara, es así como crea la ilusión de líneas diagonales que convergen en un punto medio. Este uso de la perspectiva califica las estrategias de abstracción de Akerman como estructurales y narrativas más que visuales y relacionadas al aura. Su hiperrealismo es caracterizado por la ilusión de una perspectiva y una representación realista.
En la narrativa de Akerman hay una selección y amplificación de herramientas, usualmente, asociadas a las convenciones estadounidenses. En la película hay una hipérbole constante, en la perspectiva, la cronología lineal, la elipse, etc. Es así como define una textura homogénea que subvierte los códigos de la transparencia cinematográfica.
Jeanne Dielman… vuelve objetiva la experiencia del personaje y del espectador a través de la organización de la repetición: la rutina de Jeanne y la estabilidad del espectador constituyen de forma paralela distintos registros de igualdad. Esta igualdad niega la imagen y crea una forma de ceguera abstracta. Es debido a esto que cuando uno tiende a explicar la rutina de Jeanne no puede recordarla debido a la complejidad de la misma. Si queremos seguir esta narrativa tenemos que modificar nuestras nociones de repetición y de la mismísima nada. Solo un ojo atento y dispuesto al cambio podrá observar todas las capas que se encuentran tanto en la puesta en escena como en la narrativa misma.
Bibliografía:
Margulies, Yvone (1996): Nothing Happens. Chanteal Akerman’ s Hyperrealist Everyday. London: Duke University Press.
Koza, Roger. «Con los ojos abiertos.» El canon de nuestro tiempo. 07 de Diciembre de 2022. http://www.conlosojosabiertos.com/el-canon-de-nuestro-tiempo/ (último acceso: 10 de Diciembre de 2022)
[1] Koza, Roger. «Con los ojos abiertos.» El canon de nuestro tiempo.
