Director: Martin Scorsese

Guion: Martin Scorsese – Steven Zaillian

Año: 2019

Martin Scorsese a sus 77 años y con una extensa filmografía, donde se pueden encontrar desde ficciones hasta documentales, demuestra que todavía es uno de los mejores directores activos. En “The Irishman”, película que fácilmente entra en sus mejores trabajos, vuelve a tocar tópicos que atraviesan toda su filmografía. Filmografía que dicho sea de paso cuenta con películas que no solo marcaron una generación sino a la historia del cine en sí, compuesta por films como “Taxi Driver”, “Raging Bull”, “Goodfellas”, “Casino” y “The Wolf of Wall Street” demostró ser una filmografía de lo más interesante posible.

“The Irishman” logra reunir a celebridades que supieron tener un apogeo en un pasado y que, en la actualidad, lamentablemente, fueron un poco olvidadas.  En el más que destacable cast podemos encontrar a Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino y Harvey Keitel. Todos brindando actuaciones memorables y dignas de cualquier reconocimiento.

La película se centra en Frank “el irlandés” Sheeran (De Niro), ex combatiente de la 2da Guerra Mundial, camionero y padre de cuatro nenas. Hombre que no tiene problemas con usar la violencia ni hacer lo que sea para solucionar las carencias materiales de él y su familia. Frank tras un fortuito encuentro con Russell Bufallino (Joe Pesci), importante mafioso local, logra entablar una fuerte amistad con él. Tras ser apadrinado por Russell, Frank irá ascendiendo en la jerarquía mafiosa. De todas formas, su ascenso tiene un techo ya que no es “uno de los nuestros” (se dice en la película), no tiene sangre italiana. Russel lo va a poner en contacto con Jimmy Hoffa (Al Pacino) y ahí comienza su turbia carrera en el sindicalismo, hasta convertirse en mano derecha de Hoffa, su amigo y confidente.

Martin Scorsese junto a Steven Zaillian, guionista, a partir del bestseller I Heard You Paint Houses de Charles Brandt lograron construir un film épico e intimista, desgarrador y sutil; que une todas las obsesiones del director: los gangsters y sus códigos, los límites que impone el poder, la lealtad, la amistad a través del tiempo, las contradicciones familiares, la culpa y la búsqueda de la redención.  Por medio de brillantes actuaciones y una magnifica puesta en escena, acompañamos a nuestro protagonista a través de una épica de ascenso y descenso, que cruza momentos de la historia de los Estados Unidos.

Durante la primera parte de la película acompañamos a Frank en el ascenso de su carrera mafiosa. Paradójicamente, empieza el descenso de su vida privada, es decir, de su familia. En la primera parte, Frank al ascender se aleja de su familia y esto se representa de forma magnifica a través del silencio de su hija. Una hija que a lo largo del metraje va a asesinar, metafóricamente, a Frank con su silencio, su distanciamiento y su mirada. La hija no habla con su padre porque es observadora de su lado más oscuro. A la vez Peggy es la más valiente de sus hermanas porque no solo las representa, sino que también es la única en enfrentarse a su padre a pesar de haber visto lo que puede llegar a hacer. Peggy no solo rechaza a su padre, sino que al mundo de la mafia en general al rechazar también a Russell. Russell desea encontrar en Peggy la hija que no pudo tener nunca, pero Peggy sabe que fue Russell quien le arrebato a su padre primero.

En lo que es la segunda parte de la película arranca el descenso de esta épica mafiosa moderna. Frank le debe todo a dos personas, a Russell y a Hoffa. Pero tras las malas decisiones de este último, el protagonista se ve obligado a tomar una decisión. En este punto juegan otros dos factores de la película: la amistad a través del tiempo y la lealtad. Scorsese logra de forma magnifica a través de la narrativa que empaticemos con todos los personajes. Frank tiene que tomar una decisión sabiendo que tanto en Russell como en Hoffa están la lealtad y la amistad. Frank se coloca del lado de Russell porque lo conoce desde hace más tiempo, él fue quien lo introdujo y lo termino apadrinando, es decir, le debe una lealtad absoluta. Como esta lealtad es más fuerte, se termina imponiendo sobre la estrecha amistad con Hoffa y sobre su última conexión con Peggy, su hija. Peggy ve en Hoffa el padre que hubiera deseado tener.

La culpa y la redención de sus acciones arranca en la magistral secuencia del llamado a la esposa, ahora viuda, de Hoffa. De Niro brinda una actuación destacable al casi no poder emitir una palabra al tratar de hablar con Jo Hoffa luego de haber asesinado a su esposo. En este punto es donde la culpa empieza a recaer sobre Frank y este empieza a notar como su pasado accionar trajo consecuencias irreversibles en su presente. Frank mata al padre simbólico de Peggy. Por lo tanto, ella toma la decisión de alejarse definitivamente de su padre que hizo lo mismo que había hecho en el pasado, ocultar sus trabajos. Pero esto no lo es todo. Todo accionar tiene sus debidas consecuencias. En lo que queda del metraje, Frank va a pagar junto a Russell todas las estafas, asesinatos, etc. que hicieron en su pasado

En el último tramo vemos la redención absoluta de Frank, se lamenta por todas sus acciones, pero más se lamenta por la distancia que esta genero con sus hijas. Frank intenta fallidamente reunirse con estas, pero sin escapatoria sabe que le espera un fin solitario. Por lo tanto, entiende que debe prepararse el mismo su muerte, es decir, elegir su ataúd y donde va a estar colocado. De Niro ya no es aquel hombre imponente que ocupaba todo el encuadre, sino que ahora es un anciano que se limita a un pequeño espacio del encuadre.

 “The Irishman” es clásica y como tal cierra perfectamente. Al principio un plano secuencia nos introduce a un personaje valiente, al final un plano secuencia nos aleja del mismo personaje, pero ahora sabemos que está en decadencia absoluta. Frank pide que no le cierren la puerta al irse de la habitación, un guiño a “The Godfather” o Frank termino transformándose en Hoffa, un hombre que supo tener todo y acabo teniendo nada.

“The Irishman” es una relectura más moderna de “The Godfather” o, mejor dicho, “The Irishman” es el “The Godfather” de Scorsese. Incluso la película se podría leer como una carta de despedida de un director, que al igual que su personaje supo tener un tiempo de gloria y reconocimiento pero que en la modernidad solo le espera el olvido. Martin Scorsese con esta película nos vuelve a demostrar porque es uno de los mejores directores de todos los tiempos.  Gracias Scorsese.

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